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Las redes han transformado la vida social de los adolescentes y, con ello, han creado nuevos riesgos. Un comentario cruel, una imagen manipulada o un perfil falso ya no se borran en el recreo: circulan, se multiplican y pueden afectar gravemente la autoestima de los jóvenes.
Rostros y testimonios: exposición y ataques
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El último episodio del podcast ‘Sobre (vivir) a la crianza’ aborda el fenómeno del odio digital y sus efectos en adolescentes. Participan la artista y creadora de contenido Lima Rica, vinculada a la escena cultural de Barcelona, y la psicóloga Mar Muro, del Centre Eines de Barcelona.
Ambas describen cómo la visibilidad identitaria atrae también burlas y agresiones en línea. Mensajes insultantes, comentarios LGTBIfóbicos, ataques racistas y amenazas son recibidos por jóvenes que aún están formando su identidad.
Qué debe hacer una familia primero
Los especialistas coinciden en que minimizar el daño no ayuda. El primer paso es reconocer el malestar del menor: aceptar que le afecta y escucharlo sin juicios.

Tras esa validación, la familia puede acompañar en decisiones prácticas: poner distancia, bloquear, plantear una respuesta o valorar denunciar, según la gravedad. En casos de imágenes manipuladas, amenazas o humillaciones persistentes, buscar ayuda externa es una opción legítima para proteger al menor.
Construir confianza para intervenir
No sirve regañar ni castigar en caliente. Si el joven teme una reacción desproporcionada, es probable que omita pedir ayuda la próxima vez. Por eso, el acompañamiento debe priorizar la confianza y la calma.
Control y límites: acompañamiento, no espionaje
Muro defiende un uso responsable de las herramientas de control parental hasta los 18 años, pero siempre negociado, progresivo y con diálogo. La idea es enseñar a gestionar el móvil, no suprimir la autonomía ni husmear en conversaciones privadas.
La educación digital debe comenzar antes de la adolescencia. Igual que no se espera enseñar sexualidad por primera vez a los 17, tampoco es sensato abordar las redes solo cuando surge un conflicto. Hay que aprovechar los primeros contactos con pantallas para introducir normas y valores.
Cuando el agresor es un hijo
No solo hay víctimas: muchos adolescentes participan en la difusión del odio con comentarios, ‘likes’ o risas en grupo. La respuesta familiar debe combinar tolerancia cero con medidas educativas.
Debe haber consecuencias claras, mediación y reparación. Explicar que detrás de cada cuenta hay una persona real ayuda a desarrollar responsabilidad. Las herramientas disciplinarias han de acompañarse de oportunidades para aprender y enmendar.
Empatía en directo
Mar Muro subraya que la empatía se activa mejor en la presencia física: mirada, tono de voz y gesto facilitan la conexión. En el entorno digital esa señalización se pierde, y con ella se debilita la inhibición frente al daño ajeno.

Familia y escuela comparten la labor de formar usuarios responsables. No basta con establecer horarios o filtros: es necesario enseñar a no humillar, a intervenir ante agresiones y a reparar cuando se falla.
Conclusión
La identidad de los jóvenes no debería depender de la aprobación de un algoritmo o del número de reacciones. Si las plataformas no ofrecen suficientes garantías emocionales, el refuerzo y el cuidado deberán producirse en el hogar y en el aula.
Dónde escuchar ‘Sobre (vivir) a la crianza’
El programa está disponible cada domingo en las principales plataformas de podcast: Spotify, Ivoox, Apple Podcast, Podimo, Amazon Music y YouTube.












