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El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, alertó este martes sobre la generación que ha crecido con pantallas y anunció un paquete urgente de medidas para «recuperar el libro» en las escuelas. La iniciativa, presentada en la biblioteca del Palau Centelles de Barcelona, propone cambios normativos y educativos para limitar el impacto de los dispositivos en la infancia.
Más de 60 medidas y un marco legal
Illa informó que, a partir del lunes 28 de septiembre, la comisión interdepartamental aprobará “más de 60 medidas inmediatas”. Según explicó, el eje principal será devolver protagonismo al libro de texto y reforzar la conexión entre centros escolares y bibliotecas.
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Entre las propuestas figuran programas específicos de lectura, escritura y oralidad en las aulas y la intención de crear un marco legal sólido y permanente que reconozca los derechos digitales de la infancia. El Govern también plantea limitar el acceso a las redes sociales para menores de 15 años.
Estas medidas llegan pocas horas después del anuncio de una ley que, según la Generalitat, prohibiría el uso de pantallas y de inteligencia artificial a menores de 14 años.
Advertencias sobre el uso excesivo
Illa describió la situación como una “encrucijada”: nunca antes hubo tanto poder tecnológico y, al mismo tiempo, tanto desconocimiento sobre sus efectos. Subrayó que la evidencia científica muestra que un uso excesivo de pantallas afecta negativamente a los niños, algo que, dijo, observan médicos, docentes y familias.

El presidente reiteró el compromiso del Govern de hacer «todo lo necesario para proteger a los niños» frente a esos riesgos.
Voces del debate: salud, educación y familias
Antes del cierre de Illa, un debate moderado por la escritora Asha Miró reunió a responsables sanitarias y representantes de la sociedad civil. Participaron Lluïsa Conejos, subdirectora general de Addiccions i ITS de la Secretaria de Salut Pública; Adriana Margarit, coordinadora general del programa de Benestar digital per a la infància i l’adolescència; y Xavier Casanovas, del movimiento Adolescents Lliures de Pantalles.
Casanovas defendió la idea de retrasar la entrega de teléfonos a los hijos —el movimiento que representa nació hace tres años en el Poblenou y se ha extendido por España— y dijo que muchas familias se arrepienten de haber dado el móvil demasiado pronto. «Sin móvil, las relaciones con la familia y en la escuela mejoran», afirmó.
Conejos reconoció que, hasta ahora, la gestión del uso del móvil ha recaído sobre las familias. En la jornada se presentó una guía de salud digital que enumera peligros asociados al uso excesivo de pantallas, desde afectaciones en la madurez cognitiva hasta problemas físicos como la miopía, la obesidad o las caries. Su principal recomendación: que los adultos actúen como referentes, porque los niños aprenden por imitación.
Margarit pidió situar el fenómeno en su contexto. Alertó de que hay adolescentes que pasan muchas horas frente al móvil, pero que hay que analizar también el entorno: la falta de recursos locales puede agravar el problema. Reclamó políticas que ofrezcan alternativas de ocio al mundo digital y subrayó que la etapa entre 0 y 6 años es clave para fomentar las competencias lectoras.
Lectura como prioridad
Los intervinientes coincidieron en reivindicar la lectura como un espacio de descubrimiento personal y en remarcar la meta de que los niños estén “enganchados a un libro y no a un móvil”.
Además, pidieron limitar el acceso que las grandes tecnológicas tienen a los menores como parte de una estrategia más amplia para proteger su desarrollo.











