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La profesora Laura Cuesta recomienda limitar el uso del móvil entre los niños instaurando en el hogar «unos espacios libres de pantallas». Su propuesta apunta a introducir límites prácticos y claros que faciliten la convivencia familiar sin depender de dispositivos.
Un consejo directo
Cuesta, que se identifica como profesora, subraya la importancia de crear zonas dentro de la casa donde no se permita el uso de teléfonos móviles. «Establece unos espacios libres de pantallas en casa», afirma, planteando esa medida como una herramienta sencilla para ordenar el día a día familiar.
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Cómo ponerlo en práctica
La idea es flexible y puede adaptarse a cada hogar. No se trata solo de prohibir, sino de definir momentos y lugares concretos.

- Delimitar áreas comunes —por ejemplo, el comedor— como libres de pantallas durante las comidas.
- Evitar móviles en los dormitorios durante la noche para favorecer rutinas de descanso.
- Establecer bloques horarios para actividades sin dispositivos, como el tiempo de estudio o el juego.
- Uso de cajones o cajas para dejar los teléfonos fuera de la vista en momentos familiares.
Qué se persigue con la medida
La propuesta busca dar estructura a la convivencia y reducir la presencia constante de pantallas en espacios compartidos. Al marcar límites claros, las familias pueden negociar tiempos de uso y expectativas entre padres e hijos.
Comunicación y coherencia
Cuesta sugiere que estas normas funcionen mejor cuando son explicadas y aplicadas de forma coherente. Implica acordar reglas con los menores, adaptar los límites a la edad y mantener una aplicación consistente por parte de todos los adultos del hogar.
En definitiva, la recomendación pasa por transformar el uso del móvil en una práctica más deliberada dentro de la casa, creando ámbitos donde la presencia de pantallas sea la excepción y no la norma.












