Habitación por 600 € al mes y beca de 2.700 € al año: estudiar fuera depende del bolsillo familiar

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La escalada de los precios de la vivienda está marcando la capacidad de los jóvenes para elegir universidad y seguir sus estudios lejos de casa. El coste de alquilar una habitación, sumado a fianzas y servicios, convierte en inviable para muchas familias la opción de mudarse a ciudades con mayor oferta académica.

Cuánto cuesta desplazarse

Según los precios medios de habitaciones publicados por Idealista, pasar el curso fuera de casa implica desembolsos considerables: unos 6.000 euros por diez meses en Barcelona, alrededor de 5.500 euros en Madrid y cerca de 4.500 euros en ciudades como Bilbao o Málaga.

Tabla de precios medios de habitaciones por ciudad mostrando diferencias de alquiler
Comparativa de precios medios de habitaciones en varias ciudades para el curso.

La beca para desplazados del Ministerio de Educación asciende a 2.700 euros anuales y se concede si se cumplen ciertos requisitos de renta familiar y matrícula presencial. En la práctica, esa ayuda cubre menos de la mitad del alquiler durante el curso en Barcelona, ronda la mitad en Madrid y alcanza a pagar alrededor de seis meses en Bilbao y Málaga. No incorpora, además, la fianza ni facturas de luz, agua, internet, transporte y alimentación.

Barrios con mayor y menor coste

En las zonas más demandadas de Madrid, las habitaciones más caras se concentran en Universidad (759 euros), Nuevos Ministerios–Ríos Rosas (757 euros) y Argüelles (751 euros). En Barcelona sobresalen Dreta de l’Eixample (832 euros), Sant Gervasi–Galvany (804 euros) y El Raval (800 euros).

Por el contrario, hay distritos donde el precio es sensiblemente más bajo: en Madrid, Águilas (459 euros), Abrantes (483 euros), Vista Alegre (509 euros) y Palomeras Bajas (512 euros); en Barcelona, El Camp de l’Arpa del Clot (577 euros) y El Guinardó (583 euros).

La elección de universidad condicionada por el bolsillo

Representantes estudiantiles alertan de que la capacidad económica familiar determina hoy la movilidad académica. Marta Gómez, de la Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas (CREUP), resume la idea: si una familia no puede asumir los costes, el alumno no puede plantearse estudiar en ciudades como Madrid o Barcelona.

En Cataluña ya hay jóvenes que descartan la capital catalana, optan por universidades en otras provincias o soportan viajes diarios largos para evitar pagar alquiler. Algunas universidades pequeñas han detectado el efecto: la Universitat de Girona admite que el acceso se complica por el precio de la vivienda, y la de Lleida mantiene ayudas específicas y plazas subvencionadas para estudiantes con domicilio fuera de la zona.

Tendencias y cifras

El estudio ‘Via Universitària 2023-2025’ de Xarxa Vives, basado en más de 45.000 estudiantes de 20 universidades de Catalunya, Comunitat Valenciana, Baleares y Andorra, refleja cambios en los hábitos de residencia. Desde 2018 hasta 2024, la proporción de universitarios que alquilan en solitario ha descendido del 10,1% al 4,2%.

Grupo de estudiantes en una biblioteca universitaria representando datos de residencia
Cambio en los hábitos de residencia según el estudio Via Universitària.

La distribución según el informe es la siguiente: un 57,1% vive con progenitores u otros familiares durante el curso; el 26,4% comparte un piso de alquiler; el 9,1% reside en una vivienda en propiedad; el 4,2% alquila solo y el 3,3% ocupa plaza en una residencia universitaria o colegio mayor.

Reacciones institucionales y medidas sobre la mesa

Rectores y rectoras han puesto en marcha un grupo de trabajo desde la CRUE para estudiar el problema. La organización advierte de que el encarecimiento continuado del alquiler y la falta de plazas en residencias públicas están minando la igualdad de oportunidades y dificultando la movilidad académica.

En agosto, el presidente de la CRUE se reunió con la ministra de Vivienda y Agenda Urbana, Isabel Rodríguez, y la administración anunció una partida de 45 millones de euros para promover alojamientos asequibles destinados a la comunidad universitaria.

Propuestas: residencias públicas y rehabilitación

Una de las demandas que plantea la CREUP es incrementar la financiación de los campus para construir más residencias públicas y colegios mayores con tarifas por debajo del mercado privado y servicios incluidos (comida, suministros y wifi).

También se plantea la rehabilitación de inmuebles como alternativa cuando no hay suelo disponible para nuevas construcciones. Reconvertir edificios vacíos permitiría ampliar la oferta de alojamiento sin depender exclusivamente del mercado privado.

Impacto en la vida universitaria

Vivir lejos del campus tiene consecuencias más allá del gasto. La CRUE subraya que las residencias alejadas obligan a recurrir a alquileres elevados y, en muchos casos, a desplazamientos largos que dificultan la participación en la vida universitaria.

La CREUP advierte que la distancia puede aumentar el absentismo. Un estudio reciente de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) señala que el absentismo de estudiantes en condiciones de poder asistir puede alcanzar hasta el 40% dependiendo de la asignatura, un problema con impacto directo en la calidad del aprendizaje y la experiencia académica.

Las voces de estudiantes, rectores y organizaciones reclaman medidas coordinadas para evitar que la vivienda deje de ser un filtro económico que impida acceder y permanecer en la educación superior.

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