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Los resultados más recientes de PISA han encendido las alarmas más allá del ámbito escolar: la caída en habilidades básicas puede traducirse en menor productividad, peores oportunidades laborales y menos capacidad innovadora. Analistas y organismos internacionales advierten que esas tendencias tienen implicaciones económicas claras.
Qué muestran los datos en España y en la OCDE
En la comparación entre PISA 2025 y 2022, los estudiantes españoles obtuvieron puntuaciones inferiores en matemáticas y lectura, mientras que en ciencias los resultados se mantuvieron estables. Además, España quedó por debajo de la media de la OCDE en las tres áreas evaluadas.
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A nivel de la OCDE, la caída es notable: la puntuación media retrocedió 22 puntos en matemáticas y 28 en lectura entre 2015 y 2025. La organización ha señalado que el descenso en comprensión lectora es especialmente preocupante.
Conexión entre competencias y crecimiento económico
Enguerrand Artaz, estratega de La Financière de l’Échiquier (LFDE), interpreta los datos como una advertencia para la economía: “El deterioro de las competencias amenaza la productividad y el crecimiento a largo plazo”, afirma tras analizar PISA 2025.
Investigaciones de economistas como Eric Hanushek y Ludger Woessmann han explorado la relación entre habilidades cognitivas y rendimiento económico. La idea central es sencilla: una población con mejores competencias se adapta más rápido a nuevas tecnologías, cambia de tareas con mayor facilidad y puede realizar trabajos de mayor productividad.
La era de la inteligencia artificial agrava el desafío
La expansión de la inteligencia artificial y el mayor uso de pantallas en la enseñanza introducen nuevos riesgos. La OCDE subraya que las habilidades básicas siguen siendo esenciales en la economía digital y que capacidades como el pensamiento crítico, la creatividad, la resolución de problemas y la interpretación de información ganan relevancia conforme se generaliza la IA.

Los propios resultados de PISA 2025 apuntan a retrocesos en competencias clave para ese entorno: evaluar la calidad de la información, integrar contenidos procedentes de varias fuentes y analizar críticamente lo que se lee. En España, además, el 54% de los estudiantes declaró utilizar herramientas de IA generativa al menos una vez por semana para apoyar su aprendizaje.
Impacto en empleo, innovación y límites de PISA
Artaz advierte de un doble efecto: la pérdida de habilidades puede reducir la empleabilidad y la productividad media de la fuerza laboral, y a la vez empobrecer el tramo del sistema educativo que forma a futuros investigadores, emprendedores e innovadores.
Al mismo tiempo, el propio análisis reconoce que PISA no captura todo el capital humano. Las competencias pueden desarrollarse más allá de los 15 años mediante la educación superior, la formación profesional y el aprendizaje continuo, por lo que las pruebas por sí solas no permiten cuantificar con precisión el crecimiento futuro.
Aun así, los resultados funcionan como una señal: en una economía donde la IA eleva la demanda de análisis crítico y manejo de información, perder competencias básicas podría tener costes que trascienden el aula.











