
Este artículo nos permite reflexionar acerca de la importancia que tiene la gestión administrativa, además de los contenidos, en un proyecto de e-Learning.
Por fin. Este último proveedor nos acaba de enviar las claves de acceso para poder ver su plataforma de e-Learning. A ver qué ofrecen éstos, porque ya va siendo hora de decidirse y cerrar el asunto de la compra del LMS. Déjame que eche un vistazo... Ummm, los contenidos de ejemplo son buenos. Tiene mensajería, foros, videoconferencia (que la vamos a usar dos veces, pero bueno...), chat, recursos relacionados... En fin, más o menos lo mismo que los otros proveedores que nos han visitado. Al fin y al cabo no es de extrañar: todas las plataformas son casi iguales, lo que importa son los contenidos.
Este es más o menos el pensamiento de muchos compradores de tecnología en las empresas de formación. Y no es de extrañar. Aparentemente, las funcionalidades que más deberían preocuparnos son las que tienen que ver con los alumnos y la impartición de los cursos, que es a lo que nos dedicamos.
Cuando se manejan unos pocos cientos de alumnos al año seguramente esto es así. Sin embargo, antes de acometer un proyecto de e-Learning de cierta envergadura, es muy difícil calibrar las dificultades que nos vamos a encontrar. Luego descubrimos que éstas normalmente no tienen nada que ver con los alumnos, sino con la complejidad administrativa.
El correcto funcionamiento en el e-Learning de una empresa de formación es una combinación de buenas prácticas organizativas y el uso de la tecnología correcta en "la parte que no se ve" de un LMS.
Si debemos manejar varios miles de alumnos anuales, para decenas de clientes y con más de un centenar de materias diferentes, la cosa cambia. Y mucho. Entonces descubriremos que no nos vale cualquier cosa. Lo malo es que normalmente nos daremos cuenta tarde, metidos hasta las cejas en una pesadilla organizativa.
El correcto funcionamiento en el e-Learning de una empresa de formación es una combinación de buenas prácticas organizativas y el uso de la tecnología correcta en “la parte que no se ve” de un LMS.
Te propongo un ejercicio de reflexión que te resultará muy interesante. Se trata de pensar sobre algunas cuestiones cotidianas, viendo sus costes (monetarios y en dolores de cabeza), sus tiempos, su productividad y si tienen que ver o no con las necesidades de los alumnos.
• Organización de la formación: cuántos campus debes crear sólo para un cliente, interfaces en otro idioma, versiones diferentes de los mismos cursos, alumnos que no se deben mezclar con otros... ¿Os complica la gestión?
• Contenidos: replicar los mismos archivos en varios sitios para poder impartir un curso a distintos clientes. ¿Cómo lleváis así el control de los recursos formativos?
• Gestión: integración entre la plataforma y vuestros sistemas de gestión. ¿Existe el “dato único”? ¿Se matriculan de forma transparente al darlos de alta en gestión?
• Seguimiento e informes: ¿hay que ir uno a uno viendo las fichas de alumnos en la plataforma? ¿Los informes ofrecen ese dato concreto que pide aquella administración local para la que hicisteis un proyecto?
• Productividad de tutores: ¿se pasan el día haciendo “la ronda” por todos sus cursos a ver si tienen algo que atender? ¿Es eso rentable? Si un tutor cae enfermo justo hoy, ¿qué salidas tengo?
• Estándares: qué nivel de integración (real y no de folleto) hay con SCORM. Posibilidades de ampliar o adaptar contenidos para necesidades concretas. Protección de mis contenidos propios.
Esta es sólo una pequeña muestra de las cuestiones que afectan de verdad al gestionar e-Learning. Sus respuestas son las que, realmente, marcan las diferencias entre plataformas y las que distinguen a las empresas que abordan bien organizativamente los proyectos de las que no lo hacen. La clave del éxito es una tecnología bien pensada para “lo que no se ve”, y la proximidad entre la empresa y el proveedor tecnológico a la hora de colaborar.
| < Anterior | Siguiente > |
|---|