Un recurso formidable para el desarrollo profesional y personal de nuestros directivos es el coaching. En este artículo la experta detalla los ingredientes fundamentales para un proceso de coaching apropiado, tanto para el profesional como para la organización que, en muchos casos, financia el proceso.
Al llegar a casa después de una dura jornada laboral, en mi mente se entrecruzan las claves del coaching con la elaboración de la cena y me invade la sensación de estar mezclando dos mundos con enormes similitudes.
Mientras en la cocina entendemos un resultado excelente como el que aúna un aspecto atractivo, un sabor agradable al paladar y unos ingredientes equilibrados, en el proceso de coaching buscamos obtener igualmente un resultado excelente: atracción del proceso para el usuario y para la organización, adaptado a las necesidades de ambos (alineado) y aglutinador de herramientas facilitadoras del mismo.
¿Cuáles son los ingredientes imprescindibles en la elaboración de un "rico, rico" proceso de coaching?
Necesitaremos ingredientes de distinto tipo y condición, dependiendo de los actores principales:
Por parte del coach:
Por parte del coachee:
Por parte de la organización:
Se reserva el derecho de admisión. ¿Existe algún requisito insalvable para abordar con éxito un proceso de coaching?
Existen varios:
Todos los platos tienen su dificultad, ese momento en el que el "toque" del cocinero se nota. ¿Cuáles son los momentos clave de un proceso de coaching?
El primer momento crítico del proceso es el inicial: generar contexto. Generar el contexto adecuado junto con transmitir credibilidad y confianza por parte del coach conforman la base (los cimientos) de todo lo que acontecerá en el proceso.
Otro momento importante es la definición de la "brecha de aprendizaje" ¿Cuál es el objetivo que quiere alcanzar el coachee? Normalmente el objetivo no está claro o detrás del mismo existen otras situaciones que ocultan la verdadera brecha. La capacidad y habilidad para hacerla aflorar marcará el camino y el éxito del proceso.
En el proceso de coaching buscamos obtener -igualmente que en la cocina- un resultado excelente: atracción del proceso para el usuario y para la organización, adaptado a las necesidades de ambos, y aglutinador de herramientas facilitadoras del mismo.
Establecer el "Plan de acción" y su desarrollo es el fin último del proceso: qué queremos conseguir (objetivo), medios de los que disponemos, fortalezas, posibles obstáculos y su tratamiento.
Las creencias limitadoras, los juicios y las opiniones son un obstáculo a vencer. Identificar estos aspectos y trabajarlos ponen a prueba las capacidades y habilidades del coach.
En definitiva, la capacidad de alejar al coachee de su zona de "confort" abrirá las posibilidades del mismo de entrar en nuevas zonas de aprendizaje.
Sinceramente creo que todos los pasos del proceso tienen una importancia determinante en la evolución del mismo. Es necesario el estado de "alerta" constante por parte del coach, de su buen hacer dependerá el avance o el estancamiento del proceso.
En toda dieta alimenticia, existe una combinación adecuada de platos, ¿Cuándo y con qué combina el coaching?
El coaching organizacional combina con numerosas herramientas y metodologías dependiendo del objetivo a alcanzar.
Cuando hablamos de planes de desarrollo, el coaching es un complemento perfecto al feedback 360º, evaluación del desempeño, MBTI, etc.
De las herramientas anteriores obtenemos una foto de la persona, de manera que junto a ella y su propia autopercepción, definirá sus fortalezas y sus áreas de desarrollo elaborando su propio "Plan de Acción".
Con este proceso conseguimos su implicación, asegurándonos su compromiso en el proceso de coaching. Además, el "Plan de Acción" definido encajará como un puzzle entre la persona y la organización.
¿En qué se diferencia el coach estrella del resto de los coach?
El coach estrella es aquel que reúne una serie de habilidades y capacidades orientadas al proceso, al coachee, a la organización y a sí mismo: autoconocimiento personal, flexibilidad, capacidad de comunicación, congruencia y valores (honestidad, compromiso, integridad, responsabilidad, respeto, confianza, transparencia...), conocimientos, experiencia y orientación de servicio.
¡Os deseo un proceso de coaching excelente!
Algunas frases para la reflexión:

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