Un buen profesor, independientemente de lo bueno que sea, depende en gran manera del currículum dentro del cual enseña. No es posible hacer cambios en la educación y en la formación mientras no se puedan hacer cambios radicales en los currículums.
Fácil de decir pero difícil de hacer, los colegios, las universidades e incluso las empresas no borran sus programas de la noche a la mañana, hay demasiados intereses involucrados. Los profesores ya están familiarizados, los alumnos ya saben lo que esperan, el gobierno controla fácilmente, las editoriales hacen su negocio. Como todos lo hemos vivido, hemos llegado a aceptarlo como parte de la vida.
Las instituciones educativas y formativas están diseñadas para rechazar el cambio pero en los últimos tiempos, ha aparecido un caballo de Troya con capacidad de producir cambios irreversibles: Internet.
Hasta la llegada de Internet, las reglas en la educación estaban claras (profesor, curso, asignatura, test) pero Internet se convierte en elemento devastador que lo confunde todo. El aula se empieza a resquebrajar, los libros son lineales y NO dan feedback y los profesores no son precisamente expertos en interactividad y feedback (incluso al profesor de un curso se le denomina “relator”). Desde luego, es más fácil “contar cosas” y dar respuestas que enseñar Socráticamente. El computador tiene potencial para alterar la naturaleza de la educación, de redefinir QUÉ se enseña y CÓMO se enseña. El nuevo medio cambia la experiencia educativa y desde luego no se trata de replicar el aula en el computador. Internet se ha transformado en un medio ágil de distribución de contenidos pero no una herramienta pedagógica para aprender. El computador se ha convertido en un mero replicador de libros, PowerPoint y PDF en los estándares universales de intercambio de conocimiento. Para aprender hay que recordar y la memoria proviene de la experiencia, para tener experiencias es imprescindible practicar y en un aula, no se practica nada. Si lo que enseñas no se puede practicar, DEJA DE ENSEÑARLO. Aprendemos de la experiencia y en realidad lo que aprendemos son experiencias
Las universidades están considerando entrar en el negocio de la educación a distancia y ven al computador como elemento vital para esta tarea aunque no sean capaces de entender porque lo es. Quieren distribuir cursos a través de Internet y hay varias razones obvias para ello que van desde obtener más ingresos por la captación de nuevos alumnos hasta experimentar nuevos métodos de enseñanza aunque esto realmente no forma parte de las prioridades de ningún rector. Hasta la fecha, han sido escasos los proyectos exitosos y los periódicos están llenos de noticias de fracasos de universidades virtuales auque tal vez sea pronto para enterrar el concepto.
La mayor parte de las universidades que entraron en el negocio de fabricar cursos virtuales lo hicieron sin tratar de entender porque los alumnos asisten a la universidad y como debería ser una oferta de cursos online. Asumieron que los cursos que ofrecen son muy valiosos y los alumnos llegarían en manadas a sus versiones virtuales. Pero como sabemos, los alumnos hacen cursos porque están obligados si quieren obtener el título pero si les dejásemos escoger, los alumnos no irían a clase (de hecho muchas veces no lo hacen) porque saben qué esperar de ellas: lecciones magistrales sobre temas que saben no tendrán ninguna importancia en sus vidas.
Otra razón por la que los alumnos van a la universidad es por la experiencia de relacionarse con otros estudiantes, tanto en eventos intelectuales como sociales. Sin embargo, la educación virtual no coopera muy bien en estos aspectos cuando lo que ofrece son los mismos cursos presenciales con algunas imágenes para adecentar tanto texto y con un examen al final.
Las universidades no debiesen perder tiempo y dinero en copiar lo que ofrecen en sus campus tradicionales y ofrecerlo online porque eso implica asumir que lo que tienen de valioso es únicamente el contenido de sus cursos y no hay nada más lejos de la verdad. Todo el contenido que ofrecen online está disponible en libros de texto y los alumnos no se dedican a comprar libros y leerlos para educarse. El contenido no es el secreto.
Lo que las universidades ofrecen, por ejemplo, es la posibilidad de motivar a los alumnos para trabajar en proyectos en los que los profesores están involucrados o el coaching 1 a 1 para ayudar a los alumnos en sus ideas o proyectos o incluso las discusiones sobre temas complejos guiadas por los profesores. Estos son los elementos valiosos que debiesen pasar a online pero para ello, se necesita diseñar experiencias virtuales (y no necesariamente cursos) que conduzcan a un título. Y obviamente se puede hacer, permitiendo a los alumnos trabajar en equipos en proyectos que sean simulaciones de experiencias de la vida real, con el apoyo de tutores y con el objetivo de prepararlos para el mundo real.
Hasta ahora, las universidades virtuales han ofrecido cursos virtuales. ¿Pero qué es exactamente un curso? Como tantas cosas que damos por hechas en nuestra sociedad, los cursos llevan tanto tiempo entre nosotros que aceptamos que tienen todas las características que debiesen tener (estructura, tiempo, etc.) y por tanto apenas los reconsideramos. Los cursos virtuales pueden ser distintos de lo que tenemos hoy:
Al igual que las películas dejaron de ser obras de teatro filmado, los cursos online, dejarán de ser copias de los cursos que existían antes. El e-learning no tiene sentido si no reemplazamos ámbito pasivo (el aula) por medio interactivo (el computador). Hay que ser consciente que lo que tratamos de virtualizar, fue pensado para otro medio y creado con mentalidad lineal por expertos lineales y por tanto necesitamos entender el nuevo medio en lugar de replicar lo que no funciona.
Qué debiese ser un curso virtual? Para empezar, el concepto de curso simplemente es un error. Un curso tiene duración arbitraria mientras que en realidad, los alumnos necesitan conseguir realizar tareas que una vez superadas les permiten avanzar a la siguiente. Los alumnos no necesitan hacer cursos sino que necesitan practicar las habilidades adecuadas en escenarios realistas. Este tipo de escenarios son el tipo de curso que debiese estar en Internet.
Continuar: Porque el SCC (parte 2)
Temario:
1. La fábula de los cazadores de dragones
2. ¿Las personas son nuestro principal activo?
3. Aprender: la habilidad clave en la sociedad del conocimiento
4. Porque el SCC
5. ¿Cómo construyo un SCC?
6. Algunos ejemplos
7. Conclusiones

| < Anterior | Siguiente > |
|---|