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Miles de estudiantes afrontan estos días las pruebas de acceso a la universidad bajo una presión intensa que se arrastra desde meses atrás. La experta Carme Panchón, profesora honorífica de la Universidad de Barcelona, advierte de cómo la ansiedad, la gestión del tiempo y el entorno influyen en su rendimiento justo cuando comunidades como Madrid ya han celebrado las pruebas y Catalunya las celebra del 9 al 11 de junio.
Decidir en poco tiempo aumenta la carga
La profesora Carme Panchón: la selectividad puede abrir puertas, pero no define quién eres ni tus límites
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Panchón recuerda que la propia palabra selectividad implica elegir. Esa necesidad de optar rápido por un futuro académico dispara la carga emocional de muchos jóvenes.

“La selectividad supone un estrés brutal. Se les pide a los estudiantes que tomen una serie de decisiones sobre qué hacer y qué no quieren hacer en poco tiempo”, declaró Panchón a La Vanguardia. Esa obligación de decidir, unida a la evaluación final, genera un nivel de ansiedad notable.
Errores frecuentes antes del examen
Además del nerviosismo, la profesora identifica patrones que se repiten: mala planificación del estudio y la sensación de haber dejado todo para el último momento.
Cuando llega el examen, esa falta de organización suele traducirse en bloqueo y en un sentimiento persistente de culpa. Esas emociones, según Panchón, afectan tanto a la concentración como a la confianza.
El contexto marca diferencias
El acceso a recursos resuelve parte del problema. Alumnos con posibilidad de acudir a academias o a clases particulares cuentan con apoyos adicionales que facilitan la preparación.
Panchón subraya que, aunque las exigencias de la prueba sean iguales para todos, las condiciones no lo son: “Eso tiene mucha influencia”, apunta, en referencia a las desigualdades socioeconómicas y culturales que condicionan la experiencia del proceso.
La familia como sostén, sin ahogar
En este tramo de la vida, la familia juega un papel clave. Los padres y familiares suelen ser quienes aportan seguridad, acompañamiento y calma.

La profesora recomienda estar cerca, pero también respetar espacios y evitar intensificar la culpa que muchos estudiantes ya sienten. El apoyo equilibrado puede marcar la diferencia en la gestión emocional preexamen.
Una prueba importante, pero no definitiva
Panchón insiste en que la selectividad puede abrir puertas, pero no determina la trayectoria vital de una persona. No es, dice, el fin del camino.
Animó a los alumnos a valorar lo aprendido hasta ahora y a recordar que existen alternativas si la primera opción no funciona. Confianza y curiosidad por aprender son, según ella, las mejores herramientas para rehacer un proyecto cuando haga falta.











