Mostrar resumen Ocultar resumen
Óscar Marrero, natural de Tenerife, ha cerrado el curso 2024/2025 con el mejor expediente académico de la Universidad de La Laguna: un promedio de 9,7. Su explicación no se centra en horas de estudio ni en sacrificios extremos: para él, la clave ha sido la curiosidad.
De Puerto de la Cruz a la universidad
Escuela Italiana de Barcelona apuesta por una visión global y el método Montessori
Cien institutos piden que el Treball de Recerca deje de ser obligatorio en Bachillerato
Estudió en el IES Agustín de Betancourt, en Puerto de la Cruz. Durante la ESO pasó sin demasiada notoriedad, pero en Bachillerato cambió el ritmo. Con la Selectividad en el horizonte consiguió un diez de media, un sobresaliente en todas las asignaturas durante los dos cursos.

Él mismo relativiza ese expediente: “Tampoco era ese tipo de estudiante angustiado por sacar buenas notas, lo iba haciendo como podía”.
De la Psicología a las grandes preguntas
Inicialmente se decantó por las Ciencias de la Salud, atraído por la Psicología y la parte biológica del sistema nervioso. Pero al profundizar descubrió vínculos que lo llevaron hacia otra disciplina.
“Vi que detrás de la psicología había mucha filosofía”, cuenta. Acabó matriculándose en el Grado de Filosofía y orientó su interés hacia la lógica matemática, la filosofía analítica y cuestiones sobre el conocimiento, la conciencia y el lenguaje.
Un trabajo sobre la conciencia
Su Trabajo de Fin de Grado se tituló Revisión de los enfoques pansiquistas del hard problem de la conciencia. En él abordó uno de los debates más complejos de la filosofía de la mente: la posibilidad de que alguna forma de conciencia esté presente en la materia.
“Me parecía algo súper loco”, admite sobre la hipótesis pansiquista, que explora la idea de experiencias subjetivas en elementos que a primera vista parecen inertes.
La sorpresa del reconocimiento
Mientras cursaba el Máster de Educación, necesario para ejercer como docente, recibió un correo de la ULL: había obtenido el mejor expediente de toda la universidad. Conocía que había sido el primero en su promoción de Filosofía, pero no imaginaba haber alcanzado la puntuación más alta entre todos los estudiantes.
Lo vio con naturalidad. No se considera lector voraz; explica que seleccionaba los textos con criterio y trabajaba para entender los conceptos principales.
Una valoración crítica de la formación
Aunque salió con casi un diez de media, la sensación al terminar fue la habitual entre muchos graduados: “Sientes que no sabes nada”, reflexiona. Le llamó la atención cómo la mayoría de los materiales introductores lo empujaron a replantearse la profundidad de su formación.
No obstante, valora la experiencia universitaria por las amistades, los docentes que dejaron huella y las herramientas intelectuales adquiridas.
Hacia la docencia
Ahora aspira a convertirse en docente. Se siente cómodo en el aula y asegura que, en las prácticas, los alumnos disfrutan con sus clases. Defiende que la filosofía no es un saber inútil: aplicada, puede ayudar a discutir cuestiones éticas y políticas y a contrastar opiniones asentadas.

En la adolescencia, subraya, es especialmente importante fomentar el cuestionamiento: desde el proyecto vital hasta debates sobre la metafísica o la idea de vivir en una simulación. “Hay teorías que son casi un juego: argumentar, pensar, conectar ideas”.
Investigación y futuro
Por el momento su horizonte profesional es la docencia, aunque no cierra la puerta a la investigación. No descarta cursar otro máster o un doctorado más adelante, principalmente por realización personal.
Un consejo para quienes empiezan la universidad
Su mensaje a los futuros universitarios es práctico: evitar la obsesión por memorizarlo todo. “No vale la pena frustrarse estudiando; muchas veces pasan más tiempo del necesario porque se obsesionan con saber todo al dedillo”, aconseja. Si se dominan los conceptos clave, dice, resulta posible relacionar ideas y afrontar los exámenes con seguridad.
Y recuerda una idea que matiza su propio logro: una calificación no define a una persona. Siempre quedan nuevas oportunidades, concluye.











