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Las oposiciones vuelven a tomar protagonismo tras la publicación en el BOE de nuevas convocatorias vinculadas a la oferta de empleo público de 2026. En ese contexto, la historia de Miren Idoia ilustra cómo preparar una plaza puede convertirse en una vía de reinvención profesional a cualquier edad.
Un cambio forzado por el cierre de su empleo
Miren Idoia, nacida en Pamplona y residente en Las Palmas de Gran Canaria desde hace más de dos décadas, trabajó como administrativa durante gran parte de su vida laboral. Entre sus puestos figura un periodo de 12 años en Eroski, hasta que el supermercado cerró en abril de 2020.
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Aquella pérdida dejó claro algo que ella ya intuía: la experiencia acumulada no bastaba frente a ciertas decisiones de contratación. A sus 48 años, y con alrededor de 30 años cotizados en tareas administrativas, constató que la edad también pesaba en el mercado laboral.
«No estaba ni mentalizada ni motivada»
Animada por una amiga, comenzó a preparar las oposiciones a comienzos de 2021. Su primer examen fue en febrero de 2022, aunque reconoce que no se presentó con la plena entrega que requería la convocatoria: no estaba completamente mentalizada ni motivada para aprobar en ese intento.
Además, esa fase coincidió con el final próximo de su prestación por desempleo, que vencía en abril de 2022. Tras dejar la academia, consiguió un empleo en un hotel apenas ocho días antes de que se agotara el periodo de paro. Un año después, en abril de 2023, pasó a tener un contrato fijo.
La oportunidad de la interinidad
Meses más tarde recibió una llamada de la Delegación del Gobierno en Las Palmas: su resultado en el examen de 2022 la situaba en una lista de interinos y le ofrecían una plaza temporal en Extranjería. Tenía solo dos días para decidir. A pesar de la estabilidad que le daba el contrato en el hotel, aceptó el riesgo.
La experiencia en la administración pública le mostró de manera clara las ventajas laborales: mejores horarios, condiciones y vacaciones, y la convenció de que quería convertirse en funcionaria.
Un cambio de método y estudio intensivo
Tras pasar las Navidades de 2023 en Pamplona —algo que no hacía desde hacía 19 años— retomó el estudio con un enfoque distinto. En marzo de 2024 empezó a preparar la oposición con una nueva metodología, compaginando estudio y trabajo.

Su jornada laboral acababa a las 14:30 y por las tardes estudiaba de cuatro a ocho. También dedicaba los fines de semana al repaso. Cuando perdió la plaza de interina en julio, incrementó aún más la intensidad.
En los últimos meses antes del examen llegó a sumar entre 10 y 11 horas diarias de estudio entre semana. Reservaba el domingo para descansar y evitar el desgaste total.
Presión del calendario y determinación
La aproximación del examen coincidió con dos factores que aumentaron la presión: el fin de su prestación por desempleo y el hecho de que iba a cumplir los 53 años. Para ella, era una cuestión de urgencia: no podía permitirse fallar otra vez.
Los nervios aparecieron durante la preparación y le provocaron incluso pesadillas, pero el día de la prueba afrontó el examen con calma. Hizo las primeras 70 preguntas, repasó y, a continuación, resolvió el supuesto práctico con tranquilidad.
Éxito y mensaje a otros aspirantes
Tras tres años de altibajos, Idoia aprobó la oposición. Ella atribuye la victoria a los últimos meses de esfuerzo sostenido, que terminaron por dar fruto. Ahora, con la plaza obtenida, se declara orgullosa y satisfecha.
Su experiencia la lleva a animar a otras personas en situaciones similares, especialmente a quienes se sienten condicionados por la edad. Su consejo es directo: «el que la sigue la consigue». Y añade: se puede, con constancia y método.













