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El Gobierno ha activado la reforma de la jubilación flexible, que permite a los pensionistas compatibilizar parte de su prestación con ingresos por trabajar. La norma —vigente desde el viernes 27 de agosto— incluye por primera vez a los autónomos entre los beneficiarios y busca atraer a jubilados que quieran reincorporarse al mercado laboral.
Qué cambia en la práctica
Hasta ahora la reincorporación parcial permitía trabajar entre el 25% y el 75% de la jornada. La reforma eleva ese umbral: los retornos laborales podrán situarse entre el 33% y el 80% de la jornada habitual. La prestación se ajustará de forma proporcional al tiempo trabajado.
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Ejemplo práctico: un médico que retome su actividad a media jornada verá reducida su pensión aproximadamente a la mitad y, además, percibirá el salario que genere por consultas.
Medidas para impulsar la vuelta al empleo
La ministra Elma Saiz ha planteado dos líneas principales para popularizar la medida. La primera es incrementar el incentivo económico para quienes vuelvan con un contrato a tiempo parcial. El contrato a tiempo completo sigue excluido de esta vía.
La segunda novedad es abrir la compatibilidad a quienes regresen al trabajo como autónomos —un colectivo que hasta ahora no podía acogerse a esta modalidad— y permitir que ingresen por su actividad sin perder por completo la pensión.
La novedad para los autónomos
Los pensionistas que opten por volver a trabajar por cuenta propia podrán recibir hasta un 25% de su pensión, además de los ingresos derivados de su nueva actividad. La reforma contempla tanto a quienes fueron autónomos antes de jubilarse como a quienes lo fueron anteriormente como asalariados.

Perfiles que pueden aprovechar la reforma
La modalidad resulta especialmente atractiva para profesionales con cartera de clientes que facilita la reincorporación: médicos, abogados, arquitectos y otros liberales. Para muchos autónomos, además, sirve para complementar pensiones que suelen ser inferiores a las de los asalariados.
En la práctica, la jubilación flexible tenía hasta ahora muy poca implantación: según datos de la Seguridad Social citados por el propio sector, apenas unas 3.000 personas en España la utilizaban.
Casos particulares y efectos sobre la pensión
La opción puede interesar también a quienes se jubilaron forzosamente, por ejemplo tras un expediente de regulación de empleo, porque volver a cotizar puede mejorar su futura pensión al calcularse una nueva jubilación completa.
Quienes retrasaron su retiro más allá de la edad legal conservarán el complemento que se les reconoció por jubilación demorada. En lo que va de 2026, alrededor del 12% de los jubilados ha tomado esa decisión de prolongar la carrera profesional.
Entrada en vigor y cobertura social
Las normas aprobadas por el Consejo de Ministros en mayo se publicaron en el BOE y han comenzado a aplicarse tres meses después, el viernes 27 de agosto. Los nuevos beneficiarios mantendrán los servicios y la protección social propios de un pensionista.
Otras vías para combinar pensión y trabajo
La reforma de la jubilación flexible se suma a instrumentos ya existentes. La jubilación activa sigue vigente: permite seguir trabajando tras tomar la pensión sin interrumpir la carrera profesional, en condiciones distintas a las de la jubilación flexible.
En conjunto, el Ejecutivo defiende estas medidas como parte de su estrategia para alargar la vida laboral mediante incentivos. La expectativa es que más personas sigan cotizando y, a la vez, se modere el gasto público en pensiones.











