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La regularización extraordinaria de migrantes está cambiando el mapa del empleo en España: miles de personas que vivían aquí sin permiso para trabajar han pasado a cotizar oficialmente, lo que ha dado un impulso al mercado laboral pero también ha elevado el paro registrado en los últimos meses. Las cifras publicadas esta semana muestran un efecto mixto que seguirá desplegándose en las estadísticas.
Un refuerzo inmediato en la afiliación
Según los datos de la Seguridad Social, 337.917 personas beneficiarias del proceso de regularización ya aparecen como ocupadas. La mayor concentración se da en Madrid y en Catalunya, que juntas agrupan alrededor del 40% de los nuevos cotizantes.
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Las diferencias entre ambas comunidades son relevantes: Madrid recibió 202.424 solicitudes y el 32% de esos solicitantes ya trabaja; en Catalunya hubo 257.602 peticiones y el 25% ha logrado inserción laboral hasta ahora. En la práctica, Madrid exhibe una tasa de incorporación algo más alta porque registró menos solicitudes.
Efectos sobre afiliación y desempleo
La llegada masiva de trabajadores legalizados ha ayudado a suavizar la caída habitual de empleos en agosto. Aun así, el número de ocupados se redujo en 162.839 personas respecto a julio, dejando la cifra total en 22,34 millones de cotizantes. Ese descenso es menor que el de veranos anteriores, cuando se perdían cerca de 200.000 afiliados.
Paralelamente, el desempleo aumentó con intensidad: en agosto subió en 44.419 personas, más del doble que el incremento registrado el año pasado en el mismo mes (casi 20.000). El secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey, valoró que «creo que es una cantidad muy pequeña si se compara con los que han ido a engrosar los datos de afiliación».
Del total de solicitudes recibidas, el Gobierno estima que casi 380.000 personas están activas en el mercado laboral y que, de ellas, el 10,5% figuran ahora como demandantes de empleo. La tasa de paro general de España, por referencia, se sitúa en torno al 10% según Eurostat.
Registro en el Sepe y derechos
El Ministerio de Trabajo informa de que, entre el 1 de junio y el 31 de julio, cerca de 40.000 personas beneficiarias de la regularización se han inscrito en el Servicio Público de Empleo Estatal (Sepe). Muchas de ellas no podían registrarse antes por carecer de permiso o han perdido empleos irregulares y buscan ahora trabajo por vías legales.
Estas personas, sin embargo, no generan derecho a prestaciones por desempleo si no han cotizado previamente.
Origen geográfico de los nuevos ocupados
Las cifras desagregadas muestran que tres de cada cuatro nuevos ocupados proceden de Latinoamérica. Las nacionalidades más numerosas son Colombia y Venezuela. Entre los países no latinoamericanos con presencia significativa aparecen Marruecos, Senegal y Pakistán.

El informe apunta a factores como los acuerdos de movilidad, los lazos históricos y la proximidad lingüística como razones que explican la preponderancia de ciudadanos americanos entre los regularizados.
Autónomos y perspectivas regionales
El colectivo de trabajadores por cuenta propia sigue creciendo, aunque a un ritmo más contenido que el de los asalariados. En agosto los autónomos alcanzaron los 3,46 millones, con una tasa interanual del 1,8% frente al 1,1% de enero. Si mantiene el dinamismo, el sector se aproxima a la simbólica cota de los 3,5 millones.
No obstante, persisten incertidumbres legislativas: los autónomos aún desconocen qué cuotas de la Seguridad Social se les aplicarán el próximo año, pese a la promesa del Gobierno de revisar el sistema.
Desigualdad territorial en la evolución del empleo
La pérdida de cotizantes en agosto fue amplia, pero especialmente concentrada en Catalunya, que acumuló uno de cada tres puestos destruidos, sobre todo en la provincia de Barcelona. Madrid fue la segunda comunidad con mayor descenso de afiliados.
Solo cuatro autonomías (Canarias, Asturias, Extremadura y Cantabria) evitaron la caída en agosto. En términos interanuales, sin embargo, la mayoría de comunidades mantienen un crecimiento de ocupados por encima del 3%, superando la evolución del PIB, salvo algunos territorios del noroeste.











