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En los buscadores, la expresión «ley crea y crece» aparece casi siempre junto a la factura electrónica. No es casual: esta norma cambia cómo deben emitirse las facturas entre empresas y autónomos y fija plazos y sanciones que conviene conocer si trabajas por cuenta propia.
Qué regula la «ley crea y crece»
La llamada Ley Crea y Crece es la abreviatura de la ley 18/2022 de creación y crecimiento de empresas. Su objetivo general es facilitar el nacimiento y el desarrollo de nuevas actividades económicas.
¿Cómo afecta la ley Crea y Crece a los autónomos?
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- Reducir trámites para constituir empresas y rebajar requisitos formales.
- Eliminar ciertas licencias para actividades de bajo riesgo.
- Impulsar el acceso a financiación, incluyendo crowdfunding y capital riesgo.
- Agilizar los trámites telemáticos mediante la ventanilla única del CIRCE.
Entre las medidas concretas figura la posibilidad de constituir una SRL con un capital mínimo simbólico de 1 €, en sustitución del anterior mínimo legal de 3.000 €. Pero lo que más ha resonado entre autónomos es la norma sobre facturación electrónica.
La factura electrónica: obligación para operaciones B2B
La ley impone la obligación de emitir facturas electrónicas en las operaciones entre empresas y autónomos —el comercio B2B—, por lo que a menudo se la identifica como la «ley de la factura electrónica».

La definición básica ya existe desde el reglamento de facturación de 2012: se considera factura electrónica la que se envía y recibe por medios electrónicos. La novedad clave es el formato exigido.
Formato estructurado: qué significa
Con la nueva norma, no bastará con enviar plantillas en Word, Excel o incluso PDFs. La factura deberá emitirse en un formato estructurado que permita el intercambio y procesamiento automático entre emisor y receptor.
Ejemplos de formatos estructurados son el XML de Facturae (habitual en facturas a la Administración), el UBL —que la ley señala como referencia— y el EDIFACT. Estos formatos codifican los datos de la factura para su lectura automática por software.
Emitir facturas en un formato incorrecto puede acarrear sanciones; la ley contempla multas de hasta 10.000 € por este incumplimiento.
En el mercado existen programas de facturación que generan PDFs y plantillas tradicionales; esos sistemas seguirán funcionando durante el periodo de transición, pero deberán actualizarse para emitir en formato estructurado cuando la obligación entre en vigor.
Plazos de implantación y Verifactu
La entrada en vigor de la obligación no es automática: depende del desarrollo reglamentario previsto por la propia ley.

El reglamento de factura electrónica fue aprobado en marzo de 2026 y remite a una orden ministerial de Hacienda que fijará el punto de partida para aplicar los plazos siguientes: un año después para empresas que facturen más de 8 millones de euros y dos años después para autónomos y empresas por debajo de ese umbral.
Por ese calendario, es probable que la facturación electrónica sea obligatoria para grandes empresas en 2027 y para autónomos en 2028.
En paralelo opera el régimen conocido como Verifactu, impulsado por la ley antifraude. Verifactu exige que los programas de facturación cumplan estándares técnicos destinados a prevenir el fraude fiscal. Su aplicación arrancó el 29 de julio de 2025 y no cumplirla puede suponer sanciones severas, con multas mínimas que alcanzan los 50.000 €.
En la práctica, esto obliga a que el software de facturación que uses cumpla tanto Verifactu como el reglamento de factura electrónica cuando este último entre en vigor.
Ayudas y transición: el Kit Digital
La ley reconoce la necesidad de acompañar la digitalización de las pequeñas empresas. El llamado Digital Toolkit corresponde al conocido Kit Digital, un programa subvencionado con fondos Next Generation EU que ofrecía a autónomos ayudas para modernizar sus herramientas.
El Kit Digital incluía una ayuda a fondo perdido de 3.000 € para autónomos, destinada a inversión en soluciones digitales, entre ellas la facturación electrónica. No obstante, esa convocatoria venció el 31 de octubre de 2025.
Si no llegaste a beneficiarte de esa ayuda, la alternativa es revisar con antelación las opciones de software disponibles y preparar la migración a sistemas que exporten facturas en formato estructurado y cumplan Verifactu. Algunos programas, por ejemplo, generan actualmente facturas en PDF; deberán evolucionar para cumplir los nuevos requisitos.
Qué te conviene hacer ahora
La norma trae cambios prácticos: hay plazos de transición, pero también sanciones significativas. Revisa el software de facturación que utilizas y consulta al proveedor sobre compatibilidad con UBL u otros formatos estructurados y con Verifactu.
Planificar la adaptación con tiempo reducirá costes y riesgos. La obligación afectará a la mayoría de operadores en un horizonte de uno a dos años desde la orden ministerial que fija el inicio de los plazos.











