Mostrar resumen Ocultar resumen
El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha publicado los datos de pago del Ingreso Mínimo Vital (IMV) correspondientes a mayo de 2026, que muestran un aumento de beneficiarios y mantienen el foco en la protección de la infancia y las familias más vulnerables. Los números ilustran cómo se distribuye esta prestación entre distintos perfiles de hogares y cuál es su cuantía media.
Quiénes reciben el IMV y cuánto cobran
En mayo, el IMV llegó a 862.859 hogares, que agrupan a 2,6 millones de personas. De ese total, 590.959 viviendas tienen menores a cargo. La cuantía media por hogar se sitúa en 538,7 euros al mes, aunque varía según la composición y los ingresos de la unidad de convivencia.
Hasta 5 millones en ayudas para que las empresas adopten IA, anuncia López
Este verano, cursos sin agobios para sumar competencias a tu currículum

El número de prestaciones abonadas aumentó respecto a abril, cuando se registraron 846.454 pagos. La Seguridad Social recuerda que el importe individual se calcula como la diferencia entre la renta garantizada que corresponde a cada hogar y los ingresos que ya perciban sus miembros.
Perfil de género y antigüedad del IMV
La presencia femenina es mayoritaria entre los titulares: el 68% (587.066) son mujeres. Entre los beneficiarios totales, las mujeres suman el 53,4% (1.406.210).
La prestación lleva casi seis años en vigor y, desde su puesta en marcha, ha protegido a 3.667.743 personas a lo largo del tiempo, adaptándose a la evolución de las necesidades de los hogares.
La infancia, la gran beneficiaria
La protección a la infancia es uno de los rasgos más notables del IMV. En mayo, 1.069.948 menores fueron beneficiarios, el 40,7% del conjunto. En términos acumulados, casi 1,6 millones de menores han estado cubiertos por esta ayuda desde 2020.
Más de dos tercios de las familias que reciben el IMV cuentan con menores a cargo —el 70% del total—, lo que subraya su papel en la reducción de la pobreza infantil. La ministra de Inclusión ha señalado que la prestación está llegando a los hogares con más necesidad.
Hogares monoparentales y desigualdad
Los datos identifican 144.540 hogares monoparentales entre los perceptores del IMV, mayoría de ellos sostenidos por mujeres. Este modelo familiar concentra una mayor exposición a la precariedad: menos personas en edad de trabajar y, en muchos casos, ingresos más bajos.

Ese contexto explica en parte la sobrerrepresentación femenina entre titulares y beneficiarios del IMV.
El Complemento de Ayuda para la Infancia (CAPI)
El CAPI refuerza la cobertura del IMV con una asignación adicional por hijo. En mayo, 97.878 hogares recibieron este complemento, con una media de 66,9 euros por hijo y 121,8 euros por hogar con menores.
Las cuantías varían según la edad del menor: 115 euros al mes para menores de 3 años, 80,5 euros entre 3 y 6 años y 57,5 euros entre 6 y 18 años. El CAPI puede percibirse independientemente del IMV, ya que aplica umbrales de renta más amplios y alcanza a familias con ingresos bajos y moderados.
Como ejemplo de ese mayor alcance, una familia formada por dos adultos y dos menores puede solicitar el complemento con ingresos de hasta 4.182 euros mensuales.
Jóvenes, empleo e inclusión
El organismo público indica una edad media asociada al IMV de 28,5 años; los registros también reflejan otra cifra de referencia, 20,7 años, en un subgrupo de la estadística. En cualquier caso, los datos muestran un impacto en etapas tempranas de la vida laboral.
La compatibilidad del IMV con la renta del trabajo y los incentivos a la inserción refuerzan su función como herramienta de inclusión. Además, se han introducido medidas para facilitar el acceso a jóvenes vulnerables: por ejemplo, el requisito de tiempo de vida independiente para menores de 30 años se ha reducido de 3 a 2 años.
Requisitos básicos para solicitarlo
Para optar al IMV es necesario cumplir varios requisitos, entre ellos haber residido en España de forma legal, efectiva y continuada durante al menos el año previo. La residencia debe acreditarse mediante la inscripción correspondiente en los registros administrativos: el registro central de extranjeros para ciudadanos comunitarios y suizos, o la autorización pertinente para personas de terceros países.
El domicilio se prueba con el certificado de empadronamiento y la unidad de convivencia mediante el Libro de Familia, certificados del registro civil o datos del padrón. Además, la persona solicitante y el resto del hogar deben encontrarse en situación de vulnerabilidad económica, es decir, sin ingresos o patrimonio suficientes para cubrir sus necesidades.












