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PISA 2025 confirma una tendencia preocupante: el rendimiento de los jóvenes españoles de 15 años sigue retrocediendo y se sitúa por debajo de las medias de la OCDE y la Unión Europea. Los responsables del estudio apuntan a varios factores, entre ellos el cambio en los hábitos de lectura y el uso intensivo de pantallas.
El panorama que dibuja PISA
Tras el primer informe pospandemia en 2022, que ya mostraba pérdidas de rendimiento a nivel internacional, PISA 2025 aporta datos que sitúan a España en una posición más débil respecto a la media de la OCDE y de la UE. A diferencia de ediciones anteriores, los analistas del organismo son ahora más explícitos al relacionar parte del deterioro con la digitalización y el uso inadecuado de dispositivos.
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Atención y lectura: un vínculo deteriorado
Según la OCDE, los alumnos encuestados muestran menor capacidad para mantener la atención de forma prolongada y tienden a responder con rapidez, sin profundizar. Ese patrón afecta sobre todo a las pruebas que requieren evaluar, integrar y recordar información procedente de textos extensos.

El analista de la OCDE Tue Halgreen explica que los estudiantes se han habituado a lecturas más apresuradas y que empiezan a experimentar dificultades con textos de más de 400 palabras. No tienen problemas con frases aisladas, pero sí con pasajes complejos o tareas de comparación entre párrafos.
Cambios en los hábitos lectores
PISA 2025 no atribuye la caída a un solo factor. Señala, eso sí, que la lectura en papel, tradicionalmente vinculada a mejores resultados, ha perdido atractivo frente a la lectura en pantalla. Desde 2018 se detecta menos gusto por leer en formato físico.

El informe observa además un incremento del alumnado que dedica más de una hora diaria a redes sociales o videojuegos. Ese tiempo se resta a actividades como la búsqueda de información y la lectura sostenida.
Consecuencias para la comprensión
El cambio hacia una lectura más fragmentada con frecuentes interrupciones dificulta la comprensión profunda. La OCDE advierte que la lectura comprensiva es la base sobre la que se apoyan el resto de asignaturas, por lo que su deterioro tiene efectos amplios en el rendimiento escolar.
Familia, escuela y móviles
El secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa, desvincula los resultados de la implantación de la actual ley educativa (Lomloe) y defiende que la normativa promueve la comprensión lectora. Desde el Ministerio se insiste en reforzar la lectura pausada y comprensiva en las aulas y en mantener el apoyo familiar, por ejemplo preguntando a los hijos cómo ha ido su día.
En el ámbito escolar, crece la proporción de centros que prohíben el teléfono móvil: ya lo hacen casi la mitad de los alumnos de la OCDE, frente al 34% registrado en 2022. En esos centros se reporta menos distracción digital (aprox. 27% frente al 32% en centros sin restricción). Aun así, el 28% del alumnado de la OCDE asegura que sus compañeros se distraen con ‘smartphones’, webs o aplicaciones la mayoría o todas las clases.
Un problema que trasciende la juventud
El informe liga la mayor distracción digital con peores resultados académicos. Investigadores fuera de PISA, como la psicóloga Gloria Mark, señalan además que la capacidad de concentración ha disminuido en la población adulta en las últimas décadas, lo que sugiere que no es un fenómeno exclusivo de la generación actual de estudiantes.
En resumen, PISA 2025 coloca la comprensión lectora y la atención sostenida en el centro del debate sobre el rendimiento escolar. Las pantallas y los nuevos hábitos de lectura aparecen como factores importantes, pero no únicos, en la caída de resultados. Recuperar tiempo de lectura profunda y reducir las distracciones digitales figuran así entre los retos que plantean los datos.












