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El informe PISA 2025, publicado este martes a nivel mundial, revela un retroceso destacado en el rendimiento del alumnado español de 15 años: la competencia lectora cae 23 puntos, más de un curso según la OCDE, mientras que matemáticas y ciencias retroceden 16 y 8 puntos respectivamente. La caída se ha acentuado entre 2022 y 2025 y plantea interrogantes sobre las causas y las consecuencias para el sistema educativo.
Qué dicen los números y por qué importan
Según la OCDE, una diferencia de 20 puntos equivale, a grandes rasgos, a un año lectivo. Ese marco convierte la pérdida de 23 puntos en lectura en una alerta sobre la capacidad de los estudiantes para comprender textos largos y complejos.
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El descenso en matemáticas —16 puntos— y en ciencias —8 puntos— completa un cuadro de deterioro en distintas áreas básicas. La evaluación internacional destaca además que el deterioro es más abrupto en ejercicios que exigen integrar información y mantener atención sostenida.
Debate sobre la ley educativa
La implementación de la Lomloe, vigente desde 2021 y orientada hacia el aprendizaje competencial y la inclusión, ha entrado en la discusión pública. El secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa, rechazó vincular directamente los malos resultados con la norma y defendió que la ley enfatiza precisamente la comprensión lectora. De la Rosa actúa como número dos del ministerio dirigido por Milagros Tolón.
Inteligencia Artificial, atención y aprendizaje
Investigadores y analistas señalan factores diversos más allá de la legislación. Lucas Gortazar, de EsadeEcPol, evita identificar a la Lomloe como causa única y apunta a efectos residuales de la pandemia, al mal uso de la Inteligencia Artificial y a la pérdida de atención como elementos que explican parte del retroceso.

Gortazar advierte: “No hay que demonizar la IA. El problema viene cuando los escolares la utilizan para leer y escribir. Es un error. La IA debe ayudar a pensar y, sobre todo, a investigar”. Según la OCDE, los estudiantes muestran menor atención sostenida y tienden a ofrecer respuestas precipitadas, especialmente en tareas con textos largos o que requieren evaluación y síntesis.
Diferencias regionales
El mapa territorial aporta matices inesperados. Por primera vez, Euskadi aparece en la parte baja del ránking nacional, con puntuaciones similares a Ceuta y Melilla en lectura y ciencias. Gortazar vincula ese resultado, entre otras causas, al abuso digital y a la extensión del modelo D —enseñanza íntegra en euskera salvo Lengua castellana e Inglés— en una comunidad donde solo el 18% del alumnado tiene el euskera como lengua materna.
En el extremo opuesto, comunidades como Cantabria, Asturias y Castilla y León siguen encabezando las clasificaciones españolas. Ismael Sanz, analista en Funcas, atribuye este liderazgo a una mayor tradición de alfabetización, mayor exigencia en el aula y prácticas como el uso de dictados, la valoración del esfuerzo y la memoria.
Este año se suma también Madrid al grupo de comunidades con mejores resultados. Entre las razones citadas están un nivel educativo general alto, menor abuso de la tecnología en centros y la coincidencia del idioma escolar con el de muchos alumnos migrantes, frente a lo que sucede en otras comunidades.
Propuestas y prioridades: volver a la lectura profunda
Los expertos consultados abogan por reforzar las bases del aprendizaje y recuperar la lectura sostenida desde las etapas tempranas. Ismael Sanz apunta al ejemplo de iniciativas internacionales, como el plan de lectura del Reino Unido, y reclama mayor foco en comprensión lectora.
Elena Sintes, de Equitat.org, subraya que la respuesta no puede limitarse a más horas o recursos técnicos. Propone crear condiciones para la lectura profunda: tiempo protegido para trabajar textos largos en todas las materias, menos interrupciones, asistencia regular y aulas que permitan mantener el esfuerzo cognitivo.
“El reto no es solo leer más, sino volver a entrenar la capacidad de leer en profundidad”, advierte Sintes, que reclama una mirada sistémica sobre cómo se organiza el tiempo escolar y el papel de la tecnología.
Los resultados de PISA 2025 abren un debate amplio: no solo sobre reformas normativas, sino sobre prácticas escolares, uso responsable de la tecnología y cómo recuperar la atención y la comprensión lectora que sustentan el aprendizaje a largo plazo.











