En tiempos tan dinámicos como los que vivimos es normal que nuestras actividades vayan mutando casi cotidianamente. El aprendizaje no es más un plus sino que se ha transformado en una herramienta esencial para mantener nuestro rol en las organizaciones modernas, agregando a la experiencia el don de profesionalidad que nos permite ser eficientes, alcanzando los objetivos de productividad programados. No hay una situación de equilibrio estable sino una noción de continua búsqueda de la eficiencia. El aprendizaje 2.0 ha llegado a nosotros como sinónimo de colaboración y de participación integrada entre profesionales de una organización para mantener su grado de involucramiento preservando además la capacidad de innovar de la empresa. ¿Un valor agregado? En realidad se trata de una necesidad básica para sobrevivir en ambientes fluctuantes y condiciones dinámicas e inestables de mercado… condiciones que son la norma en toda economía moderna.
Según Philip Kotler (gurú del marketing), mientras las condiciones de inestabilidad se mantienen como una ley de continua exposición de parte de las organizaciones, desde el lado del consumidor asistimos a un proceso en el que quién está desde el otro lado, como cliente destinatario, es quien tiene una voz activa y participativa en la evolución de productos y servicios. Este tipo de rol crea continuas situaciones de inestabilidad y necesidades dinámicas a satisfacer que se proponen como un desafío continuo a la capacidad de innovar de las empresas y en el rol que concreta la formación desde las actividades de desarrollo interno. Como desarrollo interno podemos asumir que se trata del proceso de formalización de los mejores modos de trabajar que se demuestran útiles para alcanzar la misión de la organización. Este conjunto de asunciones nos pone de frente a distintos elementos que, como elementos activos de un programa de especialización profesional, no podríamos no destacar:
Misión-- visión-- selección estratégica-- capacidad de decisión-- calidad
En una de sus recientes afirmaciones, siguiendo con las propuestas de Philip Kotler, se expresa que algunas marcas han logrado la creación de una identidad fenomenal: Gucci, Armani, Valentino, Ferrari, Motorola, etc.; son ejemplos de cómo la técnica de refuerzo de la identidad de frente al consumidor (branding) haya asumido un rol esencial, especialmente en la última década. La competencia internacional es tan fuerte que los productores deben saber construir una imagen poderosa para sobrevivir en el mercado, de otro modo: ¡desaparecen!
En la realidad se verifica que el 80% de los nuevos productos propuestos cada año simplemente desaparece al año siguiente. El branding debe impactar la mente, emocionar al consumidor y tener un espíritu. Esto es como el efecto evocativo que se siente un cliente potencial delante a una Harley Davidson.
"El aprendizaje no es más un plus sino que se ha transformado en una herramienta esencial para mantener nuestro rol en las organizaciones modernas."
Se comprende, entonces, cómo el perfeccionamiento continuo de las capacidades profesionales sea esencial para mantener el rol de mercado con el que cada organización se propone. Ya no se trata de distinguir qué rol tenemos en nuestro mercado sino de interpretar en modo continuo el mejor modo de optimizar nuestras prestaciones donando identidad a las cosas que hacemos en nuestro conjunto de productos y servicios.
Este es el punto en el que la formación por sí misma no alcanza. Se necesita de la colaboración para comprender continuamente cómo distinguir las actividades esenciales en las que nos debemos perfeccionar contribuyendo a reforzar nuestro rol. Por lo tanto, a una propuesta teórica de competencias, inmediatamente después y antes de convertirse en contenidos formales de especialización, es la colaboración con la percepción profesional de la identidad de la organización y del individuo los que logran que además de ser acertada también sea efectiva la mejoría de las capacidades profesionales.
Se trata de un caso en el que el paciente, organización, consulta al doctor, profesional, cuál es el mejor modo de seguir creciendo mientras, para confirmar que la interpretación sea correcta, el doctor no hará otra cosa que analizar el estado de los anticuerpos en los respectivos análisis de exposición del metabolismo al ambiente real.
Por lo tanto, todo es teoría hasta que no haya sido confirmado con el juez máximo que representa el cliente destinatario. Lamentablemente, la realidad dice que son muy pocas las organizaciones que pueden invertir continuamente en outsourcing, en grado de orientar la dirigencia sobre las actividades a desarrollar y en las que perfeccionarse.
Podemos ver claramente cómo los ambientes – mixtos – colaborativos de formación continua son los que permitirán asumir una identidad 2.0 a la organización tratando de descubrir cómo seguir creciendo en una realidad dinámica y con la necesidad de verificar continuamente con el cliente final si son acertados los modos de trabajar, producir y desenvolverse en el mercado. Se trata, por lo tanto, de descubrir en forma continua cuál es el mejor modo de emprender continuamente decisiones acertadas colaborando con el cliente y con los colegas de procesos productivos, optimizando el resultado alcanzado y confirmando el rol de mercado de la organización.
“Se necesita de la colaboración para comprender continuamente cómo distinguir las actividades esenciales en las que nos debemos perfeccionar contribuyendo a reforzar nuestro rol.”
La formación continua representa, por lo tanto, una prioridad para sobrevivir a la que se agrega la colaboración 2.0 para provocar justamente que lo que se logre es consolidar continuamente en la propia actividad. Y esta colaboración está cercana a abarcar el 3.0 en el que el diálogo digital continuo y a 360º involucre también proveedores y consumidores. Por lo tanto, la actividad de colaboración, hoy configurada según un modelo 2.0 incluye un ciclo continuo de:
Analizar -- Decidir -- Compartir -- Seleccionar -- Ejecutar -- Evaluar -- Jerarquizar -- Consolidar.
Cuanto ha evolucionado la realidad en la que nos desenvolvemos es evidente en el hecho de que hasta hace algún tiempo atrás se hablaba de la mejora continua sólo en círculos de calidad y con una secuencia que, aún no siendo limitada, de todos modos se concentraba en el proceso como eje de la superación organizacional. En cambio, hoy en día hablamos de ciclos en evolución continua en los que no se puede separar el rol del cliente y en los que la colaboración 2.0 nos va a obligar cada día más a verificar cuán acertadas son nuestras suposiciones, con clientes y colegas, como única garantía de tener una oportunidad de consolidarse.
Seguramente no se trata de un proceso dado sino que involucra que demos continuamente lo mejor de nosotros mismos… el factor positivo es que la colaboración 2.0 es la pieza clave que nos permitirá seguir creciendo. Bienvenida entonces!
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