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Publicado este martes por la OCDE, el informe PISA 2025 alerta de una caída generalizada del interés por el aprendizaje entre los estudiantes de 15 años. A nivel internacional, solo alrededor del 57% de los jóvenes evaluados afirma que aprender cosas nuevas no le resulta aburrido, y ese porcentaje ha disminuido entre 2022 y 2025 en 60 países, entre ellos España.
España mantiene cierta curiosidad, pero con señales de desgaste
Los adolescentes españoles siguen situándose por encima de la media de la OCDE en índices de curiosidad, aunque varios indicadores han empeorado desde la edición de 2022 de PISA. En concreto, ha descendido el porcentaje de alumnos que dicen sentirse curiosos por “muchas cosas diferentes”.
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La OCDE interpreta este contraste así: los alumnos pueden conservar una identidad curiosa, pero desarrollarse en entornos de aprendizaje que no estimulan o mantienen esa curiosidad de forma insuficiente.
La curiosidad y su impacto en los resultados
Lejos de tratarse de un rasgo accesorio, PISA subraya que la curiosidad está ligada a mejores hábitos de estudio y a un mayor rendimiento académico. El informe señala que la relación entre curiosidad y conductas de aprendizaje se refuerza cuando los estudiantes perciben más apoyo docente.

Durante la presentación del informe, el secretario de Estado de Educación, Aberlardo de la Rosa, recordó que en su etapa como profesor pedía a sus alumnos una sola cosa: “que fueran curiosos”.
Profesorado: apoyo percibido, pero con retrocesos
En España, la percepción del apoyo del profesorado se sitúa muy cerca de la media de la OCDE. Sin embargo, hay retrocesos concretos: ha descendido el porcentaje de alumnos que afirmaban que sus profesores explican un tema hasta que todos lo comprenden.
En concreto, el 67% de los adolescentes asegura que, en la mayoría de las clases, los docentes continúan enseñando hasta que todos entienden el asunto. Es un porcentaje prácticamente idéntico al promedio de la OCDE (66%), pero inferior al 72% registrado en 2015. Los datos proceden de la asignatura de ciencias, principal competencia evaluada en PISA 2025, aunque los resultados son extrapolables a otras materias.
Otras mediciones muestran pequeños cambios: el 74% de los estudiantes opina que sus profesores muestran interés por el aprendizaje de todos (frente al 76% en 2015), mientras que la proporción que declara recibir apoyo adicional cuando lo necesita se mantiene estable (70% en 2015 frente al 71% en 2025). La media de la OCDE en este último indicador es algo mayor: 73%.
Lectura, curiosidad y desigualdades
Los descensos más pronunciados en la curiosidad suelen coincidir con pérdidas en la comprensión lectora, habilidad clave para el aprendizaje en todas las materias. PISA relaciona así la merma del interés con el empeoramiento general del rendimiento lector en ciertos países.

Dentro de España, el informe señala diferencias territoriales: la comunidad con peor puntuación en curiosidad es el País Vasco, que se sitúa junto a Ceuta y Melilla en la parte baja en comprensión lectora.
Diferencias por contexto socioeconómico y género
El informe también apunta a variaciones según el contexto: los alumnos de menor nivel socioeconómico perciben, en promedio, más apoyo por parte de sus profesores. Por género, los chicos manifiestan mayor sensación de acompañamiento docente que las chicas.
Qué importa ahora
PISA 2025 pone el foco en la necesidad de convertir la inclinación natural a la curiosidad en experiencias escolares que la sostengan. Para los responsables educativos, el reto no es solo que los estudiantes quieran saber más, sino que las aulas y los docentes impulsen y mantengan ese interés.











