Adif retira vehículos y blinda el perímetro en La Sagrera ante el inminente derribo de la estación centenaria

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La histórica estación de mercancías de La Sagrera, con más de un siglo de vida, está a punto de ser demolida. Los trabajos preparatorios que marcan el inicio del derribo avanzan en paralelo al ambicioso plan urbanístico de la nueva estación de alta velocidad.

Desalojo, vallado y primeras intervenciones

En las últimas horas una grúa de la Guardia Urbana ha retirado varios vehículos estacionados frente al inmueble tras la colocación de un aviso que prohibía aparcar en el recinto. Posteriormente se ha cerrado todo el perímetro con vallas como medida de seguridad antes de iniciar la demolición.

Vallas de seguridad y vallado perimetral en zona de demolición
Adif ha cerrado el perímetro con vallas de seguridad antes de iniciar los trabajos de derribo.

Operarios también han entrado en el edificio para retirar restos de fibrocemento del interior y extraer los cristales de las ventanas, pasos habituales en la fase previa a un derribo. Las oficinas de ADIF que ocupaban dependencias vinculadas a las obras de La Sagrera fueron evacuadas el pasado diciembre, pocos días antes de Navidad, y entonces se tapiaron puertas y ventanas de la planta baja.

Un edificio que forma parte del paisaje

La construcción, levantada entre 1918 y 1922 en la calle Baixada de la Sagrera, fue concebida como el centro de recepción y clasificación de la pequeña paquetería que llegaba a Barcelona por ferrocarril. Esa función se mantuvo hasta 1990; en las últimas décadas el inmueble acogió oficinas de ADIF.

Muchos vecinos pasan estos días con la mirada más atenta de lo habitual, conscientes de que el edificio desaparece tras más de cien años integrando el paisaje del barrio.

Defensa del patrimonio y precedentes

Asociaciones que velan por el patrimonio ferroviario se han movilizado recientemente para intentar frenar la demolición. Entidades como Promoció del Transport Públic (PTP) y el centro de estudios CET Términus recuerdan casos en que estaciones centenarias fueron reconvertidas, como Zaragoza-Delicias, Atocha o la Estació del Nord de València, actualmente usadas por ADIF para centros de control y otras funciones.

Expertos y asociaciones han alertado del riesgo de una pérdida “irreparable” y piden que la de La Sagrera sea, en sus palabras, la última estación histórica derribada en Catalunya.

Protección patrimonial: límites competenciales

Desde el Departament de Cultura de la Generalitat se ha recordado a este medio que, aunque existen solicitudes para declarar estaciones ferroviarias como Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN), la titularidad de ADIF y la condición de inmuebles adscritos a un servicio público hacen que la competencia para esa protección corresponda a la administración del Estado.

En paralelo, el Museu de la Ciència i la Tècnica de Catalunya (MNATEC), adscrito a Cultura, ha liderado la catalogación de diversos elementos ferroviarios, aunque, según denuncian los expertos, esa catalogación no ha alcanzado a las estaciones en sí.

Posición vecinal y futuro urbanístico

La Associació de Veïns La Sagrera no ha defendido la conservación del edificio. Su portavoz, Olaguer Méndez, afirma que el barrio lleva décadas inmerso en la transformación del ámbito y que ya se les explicó hace años que rehabilitar la estación resultaría más caro que tirarla. Los vecinos reclaman no más retrasos y denuncian la fatiga por el polvo y las molestias continuas que generan las obras.

Méndez añade además una razón urbanística: la nueva calle Jordi Sabaté i Pi proyectada para la zona quedará a un nivel superior al de la antigua estación, por lo que mantener el edificio condicionaría la configuración del futuro parque, que según los vecinos no debería quedar convertido en un terraplén inclinado.

Transformación a gran escala

El plan urbanístico impulsado por Barcelona Sagrera Alta Velocidad (BSAV) para todo el entorno prevé la construcción de unas 11.000 viviendas, que se estima traerán alrededor de 40.000 nuevos vecinos al barrio. Ese proyecto de ciudad explica, en buena parte, la decisión de retirar el edificio centenario.

Maqueta o visualización de proyecto urbanístico con nuevas viviendas y espacios verdes
El plan prevé 11.000 viviendas y la llegada de aproximadamente 40.000 nuevos vecinos al barrio.

Situación en inventarios

Esta estación figura, desde 2015, en el Inventario de Bienes Ferroviarios de Interés Histórico encargado por la Agència Catalana de Patrimoni Cultural y supervisado por el MNATEC. Aun así, esa inclusión no ha impedido que avancen las labores preparatorias para su demolición.

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