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- La creatividad como ventaja competitiva
- Actitud y competencias: lo que marca la diferencia
- Elegir entre una formación técnica o creativa
- ¿Sobrevivirán mejor los técnicos o los creativos?
- Salidas profesionales y ritmo de inserción
- La inteligencia artificial como herramienta
- Creatividad, empatía y retos globales
En un entorno laboral cada vez más volátil, los perfiles creativos cobran un valor estratégico para las empresas. Cristina Taverner, decana de Elisava en Barcelona, sostiene que quienes generan ideas y soluciones originales tienen hoy más oportunidades profesionales.
La creatividad como ventaja competitiva
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La demanda de talento creativo no se limita a las industrias artísticas. Según Taverner, las empresas tecnológicas, industriales y de servicios buscan profesionales que aporten soluciones originales, se adapten con rapidez y afronten problemas complejos.
En su opinión, una mente creativa “es capaz de impactar positivamente en las personas, en el entorno y en el planeta, creando un mundo mejor para todos”, declaró a La Vanguardia.
Actitud y competencias: lo que marca la diferencia
No basta el conocimiento técnico, recalca Taverner: la actitud es clave. Las empresas innovadoras valoran perfiles que empatizan con usuarios, toleran el error como parte del proceso y mejoran de forma continuada.

En el entorno profesional se imponen quienes aceptan la experimentación, iteran sus propuestas y definen nuevas situaciones para resolver problemas complejos. Las generaciones más jóvenes, añade, no siempre muestran la misma disposición a equivocarse y aprender.
Elegir entre una formación técnica o creativa
Para decidir una carrera, la decana plantea una perspectiva práctica: estudiar es formarse en conocimientos, competencias y una manera de ser. Si el objetivo es resolver problemas reales y mejorar la vida de las personas, el diseño y otras disciplinas creativas son caminos adecuados.
El aspecto tangible del diseño —convertir una idea en un producto o servicio que impacte a la gente y al entorno— resulta especialmente gratificante, según Taverner.
¿Sobrevivirán mejor los técnicos o los creativos?
La respuesta pasa por la combinación: un profesional creativo suele incorporar además conocimientos técnicos de su área. Esa mezcla de capacidades le otorga una ventaja frente a perfiles puramente técnicos.
Salidas profesionales y ritmo de inserción
Las empresas solicitan profesionales de todas las disciplinas creativas porque aportan flexibilidad ante la incertidumbre. Según agencias de calidad, el 70 % de los titulados en estudios creativos consigue empleo en los primeros tres meses tras finalizar sus estudios.
Un ejemplo concreto son los diseñadores de experiencias interactivas que integran tecnologías emergentes: su demanda es alta y creciente.
La inteligencia artificial como herramienta
Lejos de reemplazar, la inteligencia artificial puede ampliar las capacidades creativas. Taverner subraya que los perfiles creativos suelen estar abiertos a incorporar tecnologías nuevas como valor diferencial, y que su pensamiento crítico es esencial para gestionar la incertidumbre que trae la IA.

Creatividad, empatía y retos globales
La creatividad, sostiene la decana, incorpora necesariamente la empatía. Un perfil creativo entiende el entorno, a las personas y los sistemas, y por eso puede ayudar a reorientar propuestas y rediseñar estructuras con impacto global.
En definitiva, para Taverner el momento actual ofrece muchas oportunidades a quienes saben idear, empatizar y aplicar sus soluciones en beneficio de la sociedad y el planeta.











