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Las empresas han cambiado el foco al contratar directivos: la capacidad técnica y el control estricto pierden peso frente a las habilidades sociales y emocionales. Un estudio catalán identifica las competencias blandas como requisito habitual en las ofertas de alta dirección y sitúa la adaptación y la creatividad entre las más demandadas.
El liderazgo ya no es sinónimo de mando
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La transformación digital, la llegada de la inteligencia artificial y las nuevas exigencias medioambientales están redefiniendo el perfil ejecutivo. En ese contexto, el mando autoritario y el control estricto dejan de ser suficientes para dirigir equipos complejos.
El Baròmetre de Competència i Ocupacions de Catalunya, elaborado por Pimec y la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y que recoge datos del periodo 2018-2024, concluye que casi el 90 % de las ofertas directivas en Catalunya incluyen requisitos relacionados con las competencias blandas. Esta tendencia, según la Asociación Española de Escuelas de Negocio, se percibe también en el resto de España.
Qué valoran ahora las organizaciones
Las denominadas soft skills agrupan capacidades vinculadas a la relación con otras personas: trabajo en equipo, resolución de conflictos, comunicación e inteligencia emocional. Pero las empresas van más allá: piden persuasión, negociación, capacidad de inspirar, liderazgo, pensamiento crítico y creatividad.

Para la investigadora Carmen Pagés —profesora de Economía y Empresa y directora de la Unidad de Prospección y Análisis Laboral (UPAL) de la UOC—, estos rasgos cobran relevancia porque no son fácilmente replicables por algoritmos. “Si solo conoces la parte técnica de tu trabajo y no tienes competencias blandas, tu puesto puede estar en peligro”, advierte.
Colaboración y adaptabilidad como norma
Los proyectos actuales requieren equipos multidisciplinares. Eso ha convertido al trabajo colaborativo en una exigencia habitual: integrar el talento individual para lograr objetivos comunes se ha vuelto crítico.

El estudio señala además que el 65 % de las vacantes directivas en Catalunya demandan capacidad de adaptación al cambio. Pagés precisa que esta adaptación se refiere a modificar metodologías y formas de trabajo ante entornos volátiles, no a variaciones de horarios. La proactividad, la resolución de problemas y la habilidad para presentar ideas cobran así especial importancia.
Equilibrio entre técnico y humano
Los autores del informe subrayan que el perfil más valorado combina competencias técnicas y blandas. Centrar la carrera profesional únicamente en una de las dos vertientes ofrece menos recorrido.
La resiliencia y la agilidad para aprender figuran como cualidades indispensables. En palabras del economista Miquel Pino, con más de tres décadas de experiencia, “está muy bien saber de redes sociales o de inteligencia artificial, pero las competencias intangibles son las que permiten que las cosas vayan mejor”.
Digital y verde: dos ingredientes adicionales
Además de las habilidades interpersonales, las empresas requieren dirigentes con competencias digitales elevadas, impulsadas por la penetración de la inteligencia artificial. También demandan conocimientos relacionados con la sostenibilidad: las competencias verdes ayudan a alinear la actividad con procesos más sostenibles y modelos circulares.
Para quienes aspiran a cargos de responsabilidad, el mensaje es claro: dominar lo técnico ya no basta. La combinación de capacidades sociales, adaptabilidad y formación digital y ambiental marca hoy la diferencia en el mercado laboral.











