A partir del próximo curso habrá pocas cosas que ocurran en el aula que se les escape a las familias del alumnado. Educación tiene previsto implantar de forma generalizada las tutorías electrónicas, que permitirán a las familias conocer casi en tiempo real la evolución escolar de sus hijos y sus obligaciones. Pero también transformarán el sistema de trabajo de los docentes, que ya no podrán demorar más el uso de las nuevas tecnologías en su enseñanza. La herramienta que hará posible la conexión electrónica entre profesores y familias será el programa Pasen, en marcha en muchos centros andaluces desde 2006. .
"Cuanto mayor sea el interés de las familias, más eficaz es este sistema", explica el director del centro de Secundaria, José María Callejas. El método tradicional, que imperará hasta que finalice el curso, se basa en el envío por correo a las familias de un parte con las faltas justificadas e injustificadas de sus hijos una vez al mes. Lo primero que hace el profesor cuando llega a clase es conectar el ordenador que preside su mesa con la intranet educativa y pasa lista anotando en la red informática las ausencias de su alumnado. El Séneca Móvil genera automáticamente un mensaje SMS a los teléfonos móviles de los padres y madres de los alumnos que han faltado. Así, mientras transcurre la clase, los progenitores ya saben que su hijo no está presente en ella y pueden tomar las medidas que crean oportunas.
La eficacia del nuevo método: depende del buen funcionamiento de la conexión a internet del centro. "La red hay que cambiarla, porque se cae continuamente y los profesores no pueden ni entrar en el programa Séneca para anotar las faltas", dice De Frutos. Educación está trabajando para llevar la fibra óptica a todos sus centros, pero es un proyecto lejos de culminarse.
Las tutorías electrónicas permitirán además una comunicación más fluida entre el profesor y el alumno, porque las tareas, calendarios y exámenes quedarán reflejados vía internet en los correos de cada estudiante.
Para poner en marcha las tutorías electrónicas hay que contar con las familias desde principio de curso. El instituto Ángel Ganivet asigna una clave a cada una de ellas con una contraseña aleatoria y un usuario cuya primera letra es la inicial del nombre del progenitor, las tres siguientes las de su primer apellido, otras tres del segundo y, por último, los tres primeros números de su DNI. "La confidencialidad es total", dice el jefe de estudios. A los padres se les informa no sólo de las faltas injustificadas, sino de los trabajos y los exámenes que deben realizar sus hijos. "El exceso de información lo agradecen", insiste De Frutos.
Fuente: www.diariodesevilla.es

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