Newsletters

La plataforma de e-Learning: ¿una elección forzada? ¡Esperemos que no! (2da parte)

ulisesmiranda_new
Por Ulises Gabriel Miranda - Corresponsal en Italia

La plataforma de e-Learning siempre debe resultar el mejor instrumento para traducir los objetivos compartidos entre la dirección organizacional cliente y su proveedor. En la primera parte de este artículo nos propusimos analizar en qué modo se puede esquematizar una metodología para optimizar todo tipo de plataforma de e-Learning puesta al servicio de un cliente (empresa o institución). Con una visión crítica de la optimización nos posicionamos, más que concentrarnos solo en la plataforma, en la determinación de las necesidades y expectativas a las que debemos apuntar con la puesta en marcha de una nueva solución de e-Learning.

La primera parte del artículo se iniciaba recordando y evidenciando que en la lógica de la Web 2.0 se encuentra la actitud de colaborar para poder crecer en grupo o comunidad de servicios. Esta es la estrategia que se propone, con un análisis crítico y estructurado de las fases de análisis que se deben tener en cuenta cuando se implementa toda plataforma de e-Learning.

El circuito de mejoramiento continuo prevé una lógica en evolución dinámica que sigue un ciclo que nos permitirá analizar los distintos pasos en los que evoluciona cada fase del proyecto de implementación. La secuencia es la misma que ya se utiliza en los denominados "Círculos de Calidad", o sea:

Planificar

Hacer

Verificar

Actuar

Personas
Contexto

Sistema
Contenido

Control de
Calidad

Management
Mejoramiento

Las fases de análisis e implementación provocan que los modelos proyectuales sean sometidos a una labor de análisis crítico continuo. De esta forma, el líder de proyecto y los responsables de cada una de las áreas de actividad tienen al alcance de la mano un estimulo concreto para preguntarse en qué modo está funcionando la innovación propuesta y de qué forma logrará responder a los cambios que se producen en el ambiente organizacional en el que se inserta.

"La plataforma de e-Learning siempre debe resultar el mejor instrumento para traducir los objetivos compartidos entre la dirección organizacional cliente y su proveedor."

El aspecto clave de este proceso reside en el hecho de que generalmente el cliente de una plataforma de e-Learning elige implementarla porque reconoce la necesidad de un instrumento para la formación, pero no tiene ni las competencias ni los recursos necesarios (especialmente humanos) como para hacerlo por sí mismo. En consecuencia, no se puede pretender que se reciban las preguntas o pedidos justos para configurar la plataforma desde quien no tiene ni el conocimiento ni la experiencia como para juzgar qué es lo que realmente le resultará más útil. Se trata de una oportunidad justa o momentum en el que todos los protagonistas del proyecto pueden tener un rol activo para mejorar la nueva solución. En esta lógica, el rol principal es el del destinatario de la solución.

Configurando la plataforma de e-Learning

La elección de las configuraciones de una plataforma de e-Learning es un objetivo de proyecto para el proveedor y, especialmente, una oportunidad de sentirse involucrado para el cliente destinatario.

Hasta este punto llegamos con la duda genuina. La verdadera cuestión (y también propuesta de este artículo) es que, por lo tanto, quien implementa una plataforma de e-Learning necesita tener un instrumento al alcance de la mano que, en la forma de una metodología de trabajo proyectual, le permita evaluar las necesidades del cliente, analizar sus características de contexto interno - externo y hacer madurar las competencias necesarias para garantizar el éxito de la plataforma formativa.

Entonces, y luego de haber recorrido la fase de planificación, nos encontramos en el momento de poner en marcha los recursos tecnológicos (la fase "hacer" del diagrama), probando sus distintas funcionalidades en modo compartido con el cliente para descubrir en qué modo cada solución del sistema puede responder a las expectativas reales de uso. Se trata de la parte más rica del proyecto de implementación tecnológica, porque es en este punto en el que se demuestran las funcionalidades de las nuevas soluciones y se provocan las primeras preguntas, sugerencias, dudas y expectativas.

Indicadores para la verificación y evaluación

Si en el "hacer" nos ocupamos netamente de poner en funcionamiento la versión de base de los instrumentos propuestos, en la fase de verificar nos encontraremos en el paso más adelante en el que cada propuesta nuestra deberá pasar por el filtro de aprobación y/o mejoramiento de nuestro cliente. Es en este punto en el que se alcanza el sentido de pertenencia que el usuario debe haber adquirido para aprovechar las soluciones que se le proponen.

En los Círculos de Calidad se dice: participar genera compromiso. No hay verdad más grande que se pueda aplicar al trabajo compartido para implementar una plataforma de e-Learning. En la colaboración de grupo, tanto el proveedor como el cliente comparten un objetivo de base común: tienen muchas expectativas de que la nueva solución funcione y logre abastecer las necesidades de aprendizaje organizacional. A través de una actividad de evaluación continua, el líder de proyecto debe generar indicadores de control (por ejemplo tiempo de circulación de la información para resolver un problema con el aprendizaje mediado por la plataforma, y tiempo necesario para resolver el mismo problema con las metodologías tradicionales).

"La elección de las configuraciones de una plataforma de e-Learning es una oportunidad de sentirse involucrado para el cliente destinatario."

Toda actividad representa un costo, al menos en la forma básica del tiempo de trabajo que necesita para ser resuelta por una cantidad determinada de colaboradores del proceso en cuestión. Por lo tanto, los tiempos de aprendizaje, de evaluación de las mejorías propuestas, y de respuesta en los flujos de trabajo son los primeros indicadores en los cuales nos podremos concentrar para determinar la contribución de la nueva solución de e-Learning. Lo ideal es generar un tablero de indicadores con un valor deseado y el porcentaje alcanzado de ese valor en el estado actual de implementación y uso de la plataforma.

Superada la fase de evaluación, nos encontraremos entonces con el conjunto de indicadores que nos permitirá actuar hacia los objetivos ideales propuestos por la implementación, por ejemplo en la cantidad de soluciones de servicio de Servicio al Cliente que se pueden proveer en un determinado tiempo dado. La fase "actuar" entonces representa la conciencia que ha ganado el equipo de trabajo constituido por el proveedor + plataforma + cliente. De este modo, cada implementación representará una oportunidad de mejora del Management, tanto para el cliente como para la gestión de proyectos futuros de parte del equipo de implementación del proveedor.

En esta propuesta hemos sintetizado los conceptos de base que simplifican la generación de un ambiente de colaboración que provoque efectos reales como los propuestos a la base de toda implementación de un sistema de e-Learning. Está en nosotros generar las actitudes necesarias para que de la relación cliente - proveedor surja el ambiente necesario que convertirá la plataforma de e-Learning en una oportunidad de crecimiento para todas las partes involucradas. ¿Compartimos este objetivo?

Documentación y datos adicionales disponibles a pedido en: Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

Comentarios (0)add comment

Escribir comentario
corto | largo
 

busy
Compartir en: | Más

Artículos Relacionados

Banner
Banner

SITIOS DEL GRUPO

Revista Latinoamérica Revista España Red Social sobre e-Learning Evento de e-Learning Observatorio de e-Learning
Sitio de Cursos y Posgrados Misiones Comerciales
Desarrollado por Learning ReviewLEARNING REVIEW autoriza la reproducción de sus contenidos siempre que se cite a Learning Review y se brinde la URL: www.learningreview.es